Una joya andaluza en el corazón de Arcos de la Frontera
Puramente romántico. Todo el que visite Andalucía debería incluir en su itinerario un viaje por los pueblos blancos. Por lo general, estos lugares se encuentran a gran altura sobre las rocas. Ejemplo de ello es el pueblecito de Arcos de la Frontera. Sus callejuelas y rincones se amoldan a la pendiente. Un lugar ideal para seguir el rastro de las culturas antiguas y para disfrutar de un extenso interior con un paisaje fascinante.
En pleno centro los visitantes encuentran el mejor alojamiento: el hotel El Convento. Una típica joya andaluza muy especial. En un convento antiguo, un agradable hotel de 11 habitaciones está cuidadosamente decorado al detalle. La mayoría de las habitaciones tienen una terraza con vistas impresionantes a la Peña de Arcos donde casi se puede tocar el cielo. La calma llega aquí al contemplar el paisaje: el río Guadalete, los olivares o las rocas abruptas, la ciudad y los numerosos monumentos gigantescos erigidos con osadía.
Desayunar en las terrazas de verano, disfrutar de una copa de vino, contemplar la puesta de sol o dejarse llevar por la magia del ambiente son momentos inolvidables. Aquí uno quiere permanecer si es posible por mucho tiempo. Naturalmente este hotel depende también del servicio personalizado de la jefa y su marido, María y José Antonio. Con su personalidad alegre y sus conocimientos no sólo atienden excelentemente a sus huéspedes sino que también les aconsejan sobre lo que se puede visitar e incluso les acompañan al lugar. Debido a las callejuelas estrechas y los meandros no es posible aparcar en el hotel. Los propios dueños han solucionado eficazmente este problema con su servicio especial. Sólo hay que avisar a tiempo y no intentar en ningún caso llegar uno mismo con el coche.
El hotel tiene gran fama a escala mundial. Ha sido aconsejado por el New York Times, en Japón también ha tenido reconocimientos y el año pasado ganó el “Warmest welcome Award 2009” de Karen Brown al mejor hotel pequeño de toda España.
Traduccion: Isabel Gomez Gutierrez, UPO Sevilla
