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Pueden encontrar este artículo en las páginas 22-23 de la revista.
ARCOS DE LA FRONTERA
Por José Antonio Roldán Caro
La ciudad de Arcos de la Frontera, en la provincia de Cádiz, se cimenta sobre una roca – La Peña – abrazada por las aguas del río Guadalete. El conjunto de su caserío, de impresionante blancura, formado tanto por mansiones solariegas como por modestas viviendas, es de una belleza excepcional dentro de las poblaciones andaluzas, y el arte y la historia vienen a completar con sorprendentes valores de tradición y riqueza este maravilloso conjunto. La Historia, desde los tiempos más remotos – fenicios y romanos– , hasta el momento en que este lugar privilegiado se convierte en un punto avanzado de la frontera con el Reino Moro de Granada, y después de gozar de las franquicias y privilegios que le otorgan los Monarcas castellanos, pasa a ser condado de Arcos, de donde salen aquellos intrépidos “escaladores” que, al mando del Capitán Don Rodrigo Ponce de León, van conquistando tierras para Isabel y Fernando.
El arte por todas partes
El arte, en sus iglesias – Santa María, San Pedro, San Miguel, San Antonio Abad, San Francisco… – en las que el románico y el ojival, el plateresco y el barroco tienen notables manifestaciones en fachadas, capillas, interiores y pórticos. El arte, también en sus casas solariegas y en sus calles – escudos, ajimeces, portadas – , y el arte , en fin, en la variedad de las tallas y esculturas, de los lienzos y joyas que forman colecciones de notable riqueza. Todo ello clama por la inclusión de Arcos en el Catálogo de los Conjuntos Monumentales, para que puesta bajo la protección del Estado esta singular ciudad – en el recinto señalado por lo informes técnicos y académicos – pueda conservar los caracteres y valores que la hacen parte excepcional e integrante de nuestro Patrimonio Histórico-Artístico.
